El material orgánico que constituye la base de nuestros productos siempre ha sido valorizado por nuestra producción; la materia orgánica es de origen animal seleccionado (principalmente pescado y pollo) y exclusivamente de procedencia italiana. Sin nuestra aportación sostenible, este material orgánico postconsumo humano se desperdiciaría y terminaría en el medio ambiente.
A ello se suma la importancia que damos, como empresa, a la reducción de las emisiones a la atmósfera, mediante un control riguroso y constante de la eficiencia de la planta y la reducción de NOx y CO2. Los biofiltros aprovechan la corteza para retener el polvo en el aire de los locales, y las necesidades de energía térmica para la producción se cubren con fuentes limpias. Además, el exceso de calor se comparte mediante calefacción urbana con los edificios circundantes, favoreciendo una integración beneficiosa con el entorno.
Nuestras aguas residuales también se someten a fitodepuración mediante plantas palustres especialmente eficaces para absorber el nitrógeno y el amoníaco presentes en el agua entrante, en balsas con una fina capa de grava depuradora.
El compromiso con una producción agrícola ecosostenible continúa día tras día. Gracias a los resultados obtenidos hasta ahora, nuestro índice de circularidad del 56 % ya supera la media nacional.
Grena siempre ha sido sensible a las cuestiones medioambientales para proteger nuestro planeta. Se compromete con constancia y atención a encontrar soluciones para reducir las emisiones a la atmósfera y al suelo, además de fomentar buenos hábitos en el día a día laboral de la empresa.
